El Inces, formación y solidaridad en el corazón de la reconstrucción nacional
El Instituto Nacional de Capacitación y Educación Socialista (Inces) se ha consolidado como un pilar fundamental para el desarrollo de la formación técnica y profesional en nuestro país. Su labor trasciende las aulas y llega a cada rincón de la sociedad venezolana, demostrando que la educación es la herramienta más poderosa para transformar realidades.
Este 67 aniversario cobra especial significado. Es un momento para reflexionar sobre cómo esta institución ha respondido con firmeza y humanidad ante una de las emergencias más duras que ha enfrentado Venezuela: el devastador terremoto del pasado 24 de junio.
El Inces no se detuvo. Al día siguiente de la tragedia, todos sus centros de formación se transformaron en espacios de acción solidaria. Maestros y participantes comenzaron a producir ropa interior, lencería y prendas textiles en todas las tallas, destinadas a los afectados. Cada centro se convirtió en punto de acopio y producción, y gracias a la alianza con empresas que tributan al Inces y donaron materiales, también se fabricaron camas y mobiliario esencial para equipar los campamentos transitorios.
Esta respuesta inmediata fue posible gracias al relacionamiento directo y estratégico que el Inces ha cultivado con el sector empresarial, vínculo reforzado durante este año con el objetivo de trabajar de manera conjunta para apalancar la formación técnica profesional en el país. Una muestra clara de que la articulación entre lo público y lo privado puede generar bienestar tangible en momentos críticos.
A pesar de la conmoción, el Inces proyecta su aniversario no con discursos, sino con hechos. Más de 2 millones de inscripciones, que equivalen a la atención de aproximadamente 500 mil personas —cada una cursando entre tres y cuatro formaciones en promedio—, evidencian dos realidades contundentes: el altísimo interés y valor que nuestro pueblo otorga a la formación técnica, y el alcance y compromiso de una institución que no solo forma, sino que acompaña al pueblo en sus momentos más difíciles.
En ese espíritu de reconstrucción nacional, la presidenta encargada de la República, Delcy Rodríguez, ha encomendado al Ministerio del Trabajo y al Inces la tarea de formar y reconocer los saberes de los trabajadores de la construcción en todo el país. Una misión que el instituto viene ejecutando desde su creación, hace 67 años, pero que hoy adquiere un papel preponderante en el marco del Plan Venezuela Renace. Porque sabemos que la Venezuela que se levanta requiere de manos formadas, de técnicas productivas al servicio del pueblo.