** Los trabajadores asistentes a la ceremonia se mostraron emotivos y orgullosos de ser parte del sueño educativo materializado de Luis Beltrán Prieto Figueroa
ZULMA GALÍNDEZ
F/ Luis J. González C.
En un emotivo acto realizado en la plazoleta de la sede principal del Instituto Nacional de Capacitación y Educación Socialista (Inces), el presidente de la institución, Wuikelman Angel Paredes, junto a directores, trabajadores, maestros y aprendices celebraron el ingreso del Maestro de América, Luis Beltrán Prieto Figueroa al Panteón Nacional.
Siguiendo el legado epistemológico de Prieto, que enmarca la igualdad, la defensa de los derechos humanos y la justicia social, entre otros aspectos, la ceremonia comenzó con una ofrenda floral colocada por el trabajador Inces Ricardo Carreño.
En este contexto, se hizo la entrega de una ofrenda especial compuesta por herramientas de trabajo que simbolizan las formaciones técnicas que desde su creación ha impartido el Inces y que hoy, después de 65 años, se continúan impartiendo, manteniendo el espíritu de enseñanza transformadora que prepara al hombre para el trabajo con ética y ajustado a la realidad social, tal y como lo planteó Prieto en su filosofía pedagógica.
Asimismo, se realizó una ofrenda floral, que en esta oportunidad tuvo un toque especial, porque fueron los trabajadores desde sus diferentes direcciones y cargos quienes realizaron el homenaje, demostrando el carácter participativo y democrático que caracteriza al Inces.
La participación integral también tuvo lugar en el podio. Desde este lugar se efectuó una lectura colectiva a cargo del aprendiz Felicce Echezuria; el maestro José Luis González y la trabajadora Jessica López. La participación de estos trabajadores fue con el objeto de mostrar la triada de personas que desde distintos espacios le dan vida a la institución.
«¿Qué representa para el Inces que su fundador se encuentre el en Panteón Nacional?»
Con esta pregunta, el presidente del Inces, Wuikelman Angel inició sus palabras durante el acto, haciendo énfasis en lo trascendental del hecho histórico, pues afirmó que ninguna otra institución educativa de Venezuela tiene el lujo y el honor de tener a su creador en el Panteón Nacional, lugar donde reposan los grandes héroes de Venezuela.
El espacio fue aprovechado por Angel para hacer una analogía en cuanto a la práctica que tenia el Ince, (hoy Inces) durante los tiempos de la cuarta república, en donde esta casa formativa era el aparato reproductor de mano de obra barata, ya que, a consecuencia de los pocos ingresos de bachilleres de bajos recursos a las universidades públicas, la única posibilidad formativa para esta parte de la juventud era esta institución.
“A pesar de esta contradicción, el Inces garantizó que el proceso de aprendizaje no se paralizara, aún cuando los propósitos eran despropósitos, fue una institución que se mantuvo con sus puertas abiertas siempre y que hoy no solo tiene presencia en Caracas, sino en todo el territorio nacional”
“Yo fui el vocero de este inmenso colectivo”
Al hacer referencia al momento histórico vivido el pasado jueves 16 de enero, cuando una representación del Gobierno Nacional, acompañada de pueblo, trasladaron los restos de Luis Beltrán Prieto al Panteón Nacional y en donde el presidente del Inces tuvo el honor de tener por unos minutos el cofre con las cenizas del insigne maestro, Angel manifestó haber sentido una energía y una espiritualidad que lo motiva a seguir trabajando por continuar haciendo de la organización educativa que preside un espacio transformador, como lo ideó el Maestro de América.
“Yo me sentí feliz. Llevar los restos del maestro Luis Beltrán, es que es una inmensa sensación y como ser humano es un gran logro (… ) Tener en mis manos los restos del gran educador de América no me lo quedo como un logro de Wuilkelman, yo fui apenas el vocero de todos ustedes y de todos esos colectivos que están trabajando duro y permanentemente para que esta institución sea bonita”.
Por último, agradeció al presidente Nicolás Maduro, a la Asamblea Nacional y a los familiares de Prieto Figueroa por haberle permitido portar los restos del Maestro de Maestros y de llevarlo al Panteón Nacional, lugar donde se encuentran sembrado los héroes de la patria, al tiempo que invitó a todo el colectivo del Inces a estudiar sus obras y a mantener su filosofía de vida presente en el accionar de la institución.