Hoy, en el Inces, nos corresponde despedir a tres compañeros que nos arrebató la tragedia de La Guaira. Eran parte de nuestra familia, de nuestro día a día.
Acompañamos en el dolor a sus familias, a sus amigos, a todos los que los querían. No hay palabras. Solo queda la oración, el abrazo y la certeza de que siempre vivirán en nosotros.



