*** En el corazón industrial del estado Cojedes, una nueva generación de técnicos está lista para mover los engranajes de la producción nacional
NATALY REYES
El Instituto Nacional de Capacitación y Educación Socialista (Inces) celebró la culminación de la fase teórica del Programa Nacional de Aprendizaje (PNA) en la ocupación calificada de Electromecánica Industrial, un hito que marca el paso de 17 jóvenes desde el Centro de Formación Socialista (CFS) «Batalla de Taguanes» hacia las prácticas profesionales en entidades de trabajo de la región.
El «Saber y Hacer»: proyectos que transforman la teoría en realidad
Más allá de los libros, el aprendizaje en el Inces se mide por la capacidad de ejecutar. Durante su formación, los aprendices se dividieron en tres grupos de investigación para desarrollar proyectos factibles que hoy son una realidad tangible y que los asistentes al cierre pudieron ver y tocar.
Entre ellos se expuso el mantenimiento de motores: un equipo dedicado al diagnóstico, mantenimiento preventivo y correctivo, garantizando la vida útil de la fuerza motriz industrial.

Así como también el segundo proyecto,Mecanizado de precisión: utilizando el torno, este grupo fabricó con éxito el eje de una guadaña para el mantenimiento de áreas verdes, demostrando dominio en la creación de repuestos esenciales.
Como tercer proyecto, el equipo trató el tema de la ingeniería de carga: diseñó y construyó una carrucha industrial, aplicando técnicas avanzadas de soldadura, lijado y cálculo de resistencia de materiales para el traslado de carga pesada.
Rostros con propósito: voces de la generación de oro
El éxito de este programa no solo se cuenta en piezas mecánicas, sino en historias de vida.
Airam Fuenmayor destaca como la única mujer en un grupo de 17 hombres. Hija de un reconocido mecánico y latonero de Tinaquillo, Airam lleva la grasa y el metal en las venas. «Al inicio me sentí diferente, pero hoy soy la consentida del grupo. Mis compañeros saben que puedo manipular cualquier máquina igual que ellos. Mi sueño es tener mi propia empresa y seguir apoyando a mi papá en el taller», relata con orgullo.
Por su parte, Cadmiel Aparicio descubrió su vocación entre herramientas. Su paso por el Inces fue el combustible para inscribirse en la Misión Sucre: «Me enamoré de esta carrera. El Inces me dio la base y ahora voy por la ingeniería mecánica automotriz».

Formación con sentido humano
La mística del Inces reside en sus maestros. Los aprendices destacaron la calidad humana de los instructores: el instructor José Gregorio Hernández, de aula; la psicóloga Ana Karina Núñez; los maestros técnicos Luis Noguera, Herry Ávila, Silvio López, Rosalía Rodríguez, Noris Farfán, Ezequiel Barrios; el instructor Reyes, de electricidad; el instructor Franklin Araujo, de metrología; y el instructor Julio Aular, de seguridad industrial.
«Cuando nos pusimos los equipos de protección, me sentí grande, me sentí un trabajador real», comentó el aprendiz Uriel Gómez, reflejando el impacto psicológico positivo de verse proyectado en el campo laboral. Este acompañamiento técnico fue reforzado por el área emocional con el apoyo de la psicóloga Ana Núñez y el instructor Aular, consolidando una formación integral.
Para Kenny Pérez, el momento de mayor adrenalina ocurrió entre cables y contactores en el taller de electricidad. Bajo la tutela del instructor Reyes, Kenny descubrió el complejo mundo del control de motores. «Ver cómo cobran vida los motores trifásicos de 12 puntas para conectar las bobinas fue sencillamente genial», relata con entusiasmo. Para él, entender la fuerza que mueve a la industria no fue solo una lección, sino una experiencia electrizante que definió su vocación.
La técnica perfecta no nace del manual, sino de la paciencia. Así lo vivió Luis Mireles, quien describe su paso por el área de metrología como una belleza académica gracias a su instructor, Franklin. Entre trazados, puntajes, cortes y el roce de la lima, Luis aprendió que la exactitud requiere disciplina. «Franklin fue muy humano con nosotros; siempre estuvo ahí corrigiéndonos con paciencia y ayudándonos a mejorar. No solo nos enseñó a medir metales, nos enseñó a ser mejores profesionales», afirma Mireles agradecido.
Alianzas para el futuro
El acto de cierre contó con la presencia de autoridades: la coordinadora del PNA, Adriana Pérez; Ramón Flores; Andreina Villanueva, en representación de la Gerencia Regional; así como también la coordinadora del CFS Matías Salazar, María Silva; y representantes de empresas aliadas como Aserraderos Taguanes, Reinaldo Miquel y Salomón Granja, quienes recibirán a estos jóvenes para su etapa práctica.
Finalmente, el compromiso de la gerencia: Formar es vencer. El gerente Lusaldo Rodríguez, con la satisfacción del deber cumplido, reafirmó el compromiso de la institución con el desarrollo del país:
«Hoy, al ver a esta nueva cohorte de Electromecánica Industrial lista para el campo de trabajo, ratificamos que la educación técnica es, sin duda, el motor que impulsa la soberanía productiva de Venezuela. Estos jóvenes no solo llevan conocimientos, llevan la mística del Saber y Hacer. Nuestra meta es seguir transformando realidades, y la próxima parada para estos nuevos técnicos será la fábrica, el taller y el éxito profesional, donde demostrarán que el Inces sigue formando el talento humano que la patria necesita».
